San Isidro atraviesa una exigente etapa de preparación de cara a la Liga Argentina de Vóley Femenino, con una serie de amistosos que le permitieron al cuerpo técnico evaluar al plantel y avanzar en la construcción del equipo.
Los encuentros sirvieron como banco de pruebas tras varios días de entrenamientos intensos, con doble y hasta triple turno, combinando trabajos en cancha y gimnasio. La planificación contempla una breve pausa antes de retomar las prácticas el próximo 27 de diciembre, ya enfocados en la recta final de la puesta a punto.
Luego de esta primera etapa, el entrenador Mauro Silvestre analizó el proceso en diálogo con DIARIOSPORTS, poniendo el foco en el trabajo realizado más allá de los resultados.
“Más que de los amistosos, hago un balance de los diez días de entrenamiento. Fueron cargas muy altas y eso nos permitió ver muchas virtudes, pero también detectar aspectos que necesitamos mejorar”, explicó.
Silvestre destacó especialmente la rápida conformación del grupo y la adaptación de las jugadoras que se incorporaron al plantel. “Se amalgamó rápido. Las chicas están cómodas en la ciudad y en el club. Hay mucho por corregir, pero el punto de partida es bueno”, señaló.
En cuanto a los tiempos de armado del equipo, el DT reconoció que la idea inicial era llegar a una versión más consolidada recién avanzado el torneo, aunque el objetivo es acelerar ese proceso. “Queremos que el equipo tenga clara su manera de jugar desde las primeras fechas. Para nosotros, cada amistoso y cada entrenamiento cuentan”, remarcó.

Con una extensa trayectoria en la competencia, Silvestre valoró el desafío que representa la Liga Argentina. “Es como jugar la Primera del fútbol argentino. Se compite contra instituciones muy grandes y estructuras fuertes. El objetivo principal es sostener la categoría y, si se puede, meterse entre los ocho, sabiendo que es muy difícil”, afirmó.
Finalmente, destacó la combinación de juventud y experiencia como uno de los pilares del proyecto. “Tenemos un equipo muy joven, con varias jugadoras de 16 años, y eso nos da energía. La experiencia aporta calma y lectura de juego. No apostamos a figuras, sino a construir un equipo”, concluyó.
San Isidro avanza así en su preparación para una temporada exigente, con la premisa de competir, afianzarse en la categoría y seguir creciendo desde lo colectivo.

