La propuesta, impulsada por la arquitecta Martina Bosetti (MP a-930), imagina un club más abierto, integrado y moderno, con nuevos espacios, arbolado y una infraestructura destacada para la comunidad.
El crecimiento urbano y las nuevas formas de habitar los espacios comunitarios inspiran ideas que, aunque todavía no tengan fecha de inicio, marcan un rumbo. Ese es el caso del proyecto de modernización y ampliación de Chelcos Rugby Club, una propuesta que nace más como visión que como obra concreta, pero con una fuerte impronta transformadora.

La iniciativa parte de un diagnóstico claro: hoy el club funciona como una barrera física y visual dentro de la ciudad, con escasa conexión con su entorno. Frente a esto, el proyecto propone un cambio de paradigma: pasar de un espacio cerrado a uno abierto, integrador y vinculado activamente con la comunidad.
De límite urbano a espacio de encuentro
La idea central es transformar al club en una pieza que conecte, en lugar de separar. Para eso, se plantean nuevas conexiones peatonales y visuales que permitan que el espacio sea atravesado, visto y apropiado por vecinos y visitantes. A esto se suma la incorporación de arbolado y espacios verdes que acompañen el recorrido, generando un entorno más amigable y sustentable.

De esta manera, el club dejaría de ser un borde dentro del tejido urbano para convertirse en parte del recorrido cotidiano de la ciudad, generando mayor integración y dinamismo.
Un club con vida todo el día
Otro eje clave del proyecto es la incorporación de nuevos usos que amplíen la actividad más allá de lo estrictamente deportivo. La propuesta incluye la posibilidad de sumar locales comerciales, un gimnasio y un restaurante, pensados como espacios abiertos a la comunidad.

Esta mixtura de funciones apunta a generar vida constante en el lugar, mejorar la seguridad urbana y, al mismo tiempo, ofrecer nuevas fuentes de ingresos que fortalezcan la sustentabilidad del club.
Identidad que evoluciona
Lejos de plantear una transformación que borre la historia, el proyecto busca reforzar la identidad de Chelcos. La propuesta respeta sus valores fundacionales, reinterpreta sus colores y lo posiciona como un símbolo de pertenencia dentro de la ciudad, proyectándolo además como un club con una infraestructura moderna y destacada.

Un anhelo con mirada urbana
Más allá de lo edilicio, la iniciativa se presenta como un verdadero acto urbano. Un sueño que imagina al club abierto, integrado y convertido en un nodo social, deportivo y comunitario.

Por ahora, no hay plazos ni certezas de ejecución. Pero sí hay una idea potente: la de repensar el rol de los clubes en la ciudad y proyectarlos como espacios que no solo contienen deporte, sino también comunidad.

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